They are billions – Análisis (PS4)

En el último año y medio aproximadamente la cantidad y calidad de los juegos obra de desarrolladoras españolas se ha multiplicado exponencialmente. The Red Strings Club, Do not feed the monkeys, Path to Mnemosyne, Gris y otros muchos, son ejemplo de ello. También lo es They are Billions, un juego de supervivencia en tiempo real, con una estética postapocaliptica y Steampunk.

Y para un juego de supervivencia que mejor estudio para desarrollarlo que Numantian games, autores en 2014 de “Lords of Xulima”. Eso sí, a pesar del nombre del estudio de desarrollo, esta vez no tendremos que sobrevivir a Escipión y sus legiones romanas. Nuestros enemigos no conocen el miedo, son zombis y nos atacan en hordas, así que necesitaremos la mejor defensa numantina para sobrevivir.

They are Billions se estrenó en PC a mediados de Diciembre de 2017. Rápidamente esas hordas de zombis llamaron la atención, el juego ha dado mucho que hablar y finalmente este mes de Julio nos llega una versión de consolas a Xbox One y a PlayStation 4, versión esta última que es la que analizamos.

El apartado gráfico del juego se puede definir como correcto. Nos recuerda un estilo gráfico importado del Age of Empires pero con la estética Steampunk a la que nos referíamos anteriormente. Dentro de esta estética hay elementos mucho más logrados que otros. Mención especial para los molinos y las antenas que surten de energía a nuestro asentamiento. En cambio hay otras como las murallas, las casas de nuestras unidades o las casetas de caza y pesca que son bastante más genéricas.

Las unidades militares de las que disponemos están lo suficientemente bien diferenciadas; aunque en general con la vista que nos propone el juego se ve todo de bastante lejos, relativamente pequeño, y acercarlo con el zoom, aunque nos ayuda a no tener ningún problema a la hora de diferenciar las unidades o los edificios no es lo más cómodo a la hora de jugar. No podemos dejar de mencionar el tamaño de las letras en They are Billions. Las letras son pequeñísimas, tanto en menús como dentro de la partida, y supone un verdadero esfuerzo ser capaz de leer lo que pone en pantalla. Durante los menús no es un gran problema, porque no tenemos prisa. Pero en los primeros compases de la partida, durante la misma y hasta que nos hagamos a ella y de manera automática sepamos dónde elegir cada unidad o edificio, tendremos que pausar la partida para descifrar lo que pone en cada recuadro que seleccionemos.

En los demás aspectos técnicos del juego, todo funciona sin problemas, el juego tampoco exige demasiado, y en momentos puntuales cuando las hordas de zombis se abalanzan sobre nosotros, con hasta 20000 unidades en los casos más extremos, no notamos tirones ni ralentizaciones y nos mantiene inmersos en tratar de sobrevivir, lo cual no es para nada fácil.

Las animaciones son otro punto a favor en They are Billions, principalmente las maneras de caminar de los distintos tipos de Zombis pero también la de nuestros campesinos picando piedra o talando arboles.

La jugabilidad es la clásica de todos los juegos de estrategia en tiempo real. Los mapas se generan al azar, nunca repetimos el mismo. En la parte inferior de la pantalla tenemos un pequeño menú en el que podemos ver el mapa, el avance del tiempo, los recursos de los que disponemos y en la parte central el menú principal desde donde damos órdenes a nuestras unidades; desde moverse, atacar o patrullar por una zona concreta hasta zonas que queremos que defiendan. Desde este menú gestionamos todas nuestras construcciones.

Un elemento a destacar es que desde aquí también podemos pausar la partida. Mientras dure la pausa no seremos atacados ni atacaremos pero podemos estudiar bien el mapa, dar instrucciones a nuestros guerreros incluso seleccionar donde queremos construir nuevos edificios.

Desde ya avisamos que They are Billions es un juego difícil por lo que es indispensable tomar muchas decisiones con la partida pausada si no queremos que nuestras casas se llenen de zombis a las primeras de cambio.

No hemos tenido ningún problema con la reacción de nuestras unidades. Responden perfectamente a nuestras órdenes, lo cual es básico para no estropearnos la jugabilidad, pese a ello siempre aparece el típico soldado que se choca una y otra vez contra la muralla, o el que rodea un edificio por la zona más larga, descolgándose del resto. Aunque la verdad jugar en PlayStation 4 con el DualShock 4 se hace algo incómodo. Al de unas horas de jugar somos capaces de manejar bien el mando en el juego, pero se hace lento y como hemos dicho anteriormente y debido a la alta dificultad, cada segundo cuenta y más en los niveles más altos de dificultad dónde los zombis en hordas se cuentan por miles. Aunque hay que decir que éste es un mal compartido con todos los juegos de estrategia en tiempo real con mando en lugar de teclado y ratón.

Frente a los zombis no cabe otra que sobrevivir, no atienden a razones, no se alían con nosotros y por mucho que el juego nos presente varios tipos de ellos más o menos resistentes y que responden mejor o peor dependiendo de la unidad que les ataca solo nos queda prepararnos para defender nuestro asentamiento de la horda final. En principio nos encontramos con dos modos de juego aunque en PC hay un modo campaña que esperemos que llegue a consolas.

El que se va a llevar todo nuestro esfuerzo es el modo supervivencia. Su nombre explica suficientemente de qué trata. Numantian games hace honor a su nombre, y nos invita a organizarnos para lograr el objetivo final, defendernos numantinamente frente al ataque sin cuartel por parte de los zombis, que sin piedad solo piensan en infectar todo lo que encuentran a su paso. Comenzamos con un centro de mando que debemos evitar que sea infectado por los zombis para ganar la partida y 5 unidades militares y a partir de ahí debemos ir creciendo e investigando el mapa poco a poco mientras nos defendemos de las temidas hordas de zombis. Como en todo juego del género para poder crecer debemos recolectar madera, comida, piedra, oro, hierro etcétera. A la hora de comenzar nuestra partida deberemos en primer lugar elegir el mapa. Tenemos cuatro mapas disponibles pero de inicio solo podremos escoger uno y hasta que no lo superemos cumpliendo determinados objetivos no se no se desbloquean los demás.

Lo siguiente a elegir es la población de infectados, esta elección afecta a cuántos hay al comienzo y también al tamaño de las hordas. Tenemos 6 elecciones distintas desde muy fácil hasta pesadilla. Esta elección junto a la duración del juego nos marca el nivel de dificultad. La duración va desde 80 días, considerada como brutal hasta 150 días, fácil. Cuantos menos días tengamos menos podemos prepararnos para la llegada de las hordas y más difícil será sobrevivir. Mezclar una población muy alta, nivel pesadilla y querer sobrevivir 80 días supone un reto inhumano.

La duración de los días están muy bien medida. El juego se hace muy entretenido, invitándonos a no pestañear apenas ni perder un segundo, ya que los zombis que comienzan apareciendo con cuentagotas cada vez se animan más a visitarnos para terminar con una horda final con todos los zombis que quedan en el mapa. Todo este conjunto hace de They are Billions un juego difícil, incluso demasiado, que puede llegar a resultar frustrante y que pide a no tardar mucho el modo Campaña en consolas para alargar la vida y no terminar siendo repetitivo.

Pero hasta entonces tenemos también otro modo; el desafío de la semana. En este modo cada semana habrá un mapa también infectado de zombis y cómo no, el objetivo vuelve a ser sobrevivir, con la inclusión de una clasificación online qué marca qué jugadores son los que más tiempo han conseguido aguantar con vida.

En cuanto al sonido, esta altura del juego, la música es pegadiza, nos acompaña y en ningún momento nos sobra. Los efectos sonoros son buenos, con mención especial a los gruñidos de los zombis. Aunque en el debe nos encontramos que las voces del juego están en inglés únicamente, decisión un tanto incomprensible para un juego desarrollado en España.

En resumen, They are Billions es un juego que nos va a aportar muchas horas de lucha por nuestra vida pero que también puede llegar a desesperarnos por su dificultad no demasiado bien ajustada o por su complejo manejo si lo vamos a jugar en consola con mando. Pero si no nos rendimos pronto y nos hacemos con él, las luchas contra las hordas de zombis que ocupan toda la pantalla nos van a mantener pegados a la misma a la espera del modo campaña que alargue y diversifique un poco el juego.

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