Solo: Island Of The Heart- Análisis (PS4)

Muchas veces, los videojuegos son experiencias, poniéndonos en el control de personajes que viven grandes aventuras. Gracias a esta condición, muchas desarrolladoras y creadores de este mundo, aprovechan para introducirnos en un viaje personal, con el objetivo de hacernos partícipes de nuestros propios sentimientos, y que ese viaje se convierta en algo más que una simple aventura.

Uno de estos ejemplos, es “Solo: Island Of The Heart”, un juego desarrollado por Team Gotham, que nos promete profundizar en una de las mayores aventura de la vida, el amor. Este juego salió en abril del pasado año en PC, desde el 31 de julio, lo tenemos en las consolas PS4 y Xbox One y desde el 1 de agosto, lo podéis jugar en Switch.

Estamos frente a un juego de plataformas, cargado de puzles y un gran calentamiento de cabeza. Encarnamos a un marinero, que a través de diversas islas, podrá adentrarse entre lo más profundo de su amor, acompañado del fantasma de su alma gemela.

Para comenzar la experiencia, y algo de aplaudir, nos da la opción de elegir nuestro sexo. Esto sería normal, pero nos incluye la opción de jugar con sexo no binario, cosa que hay que apreciar y dar gracias por esa inclusión. También nos da la opción de elegir a que sexo quieres amar, permitiéndonos elegir el mismo sexo que tú, el opuesto, un sexo no binario o la indiferencia de que sexo amar. Algo que admirar, pues no en todos los juegos tenemos esta inclusión de las diferentes formas de amor. Tras decidir lo que queremos, ya podemos comenzar a jugar.

El juego se basa en la creación de puentes y plataformas, con unas piezas, de forma cúbica, con diferentes funciones y características. Todo esto permite crear un reto, pues las piezas que podemos usar son limitadas, y nos las proporciona el propio juego. Por lo tanto, la dificultad va en crecimiento, concluyendo con unos puzles que te harán pensar durante un largo rato como completarlos.

Esto nos lleva a la jugabilidad. Los bloques los movemos con una varita mágica. El problema es que este título nació en PC, y se le nota. El sistema de apuntado con el joystick, falla en un número demasiado elevado de ocasiones. Cuesta mucho dejarla donde nosotros queremos sin estar un largo rato moviendo el bloque, pues no responde correctamente a nuestras órdenes. Por otro lado, no tiene una jugabilidad compleja y en muy poco tiempo se aprenden los controles con mucha facilidad. Esto nos permite, de manera totalmente intuitiva, llegar hasta el final del título, haciéndolo muy satisfactorio.

En este tipo de juegos, algo muy importante son los niveles. Todos se desarrollan por islas, conforme completamos una, se nos desbloquea la siguiente. Como ya he dicho, suponen un gran reto conforme avancemos en el título, pero no dejan de ser totalmente satisfactorios al completarlos. Tras estar un largo rato pensando, haciendo combinaciones de cajas, y fallando a más no poder, al completarlo, te hace totalmente feliz, adentrándote a otra isla, con ganas de enfrentarte a otro reto.

Sin duda, la jugabilidad y los niveles, es lo mejor del juego. Nos muestra un tipo diferente de experiencia, que nos hará pasar grandes ratos.

El problema reside en que este juego nos propone una narrativa diferente, basándose en una experiencia y reflexión sobre el amor. En ese sentido, deja bastante que desear. Tras completar cada isla, unos totems nos hacen una pregunta personal, relacionada con nuestra idea del amor. Esto no tiene una gran importancia en el desarrollo de la historia, pues solo varían las frases que el espíritu te dirá y una especie de poemas que puedes encontrar a lo largo del escenario, que, sin duda, lo más bonito de toda esta reflexión, es esto.

También tenemos varias conversaciones que, de un modo simbólico, nos pretende hacer pensar como vemos el amor, aunque no es muy efectivo. El espíritu que nos acompaña, durante toda la historia, nos soltará unas reflexiones sobre las respuestas que le hemos dado al totem, siendo unas frases muy bien escogidas, pues nos hará pensar si hemos cogido lo correcto y por qué.

Gráficamente, el título cumple en líneas generales, aunque tiene varios fallos. Nos presenta una estética muy cartoon y amable. Tiene diversos fallos gráficos, muchas veces, si apuntamos con nuestra varita y acercamos la cámara suficiente, aparecerán unos reflejos blancos bastante molestos. Los bordes de los objetos, nos muestran los horrorosos dientes de sierra que no se ocultan con nada. Aun así, estamos frente a unos gráficos simpáticos, muy bonitos y agradables.

En cuanto al apartado sonoro, he de decir, que me ha gustado mucho. Tenemos una música muy agradable y tranquila, permitiéndonos pasar un gran rato jugando y adentrándonos en sus niveles.

La tranquilidad es algo que caracteriza al juego, no quiere que tengas prisa, pretende dejarte un tiempo de reflexión. Todas las acciones, que no controlamos a nosotros mismos, suceden a un ritmo lento. Es un juego perfecto, para evadirte y disfrutar de su jugabilidad. Estamos frente a un juego muy corto, te llevará algo más de 2 horas completarlo, y no son malas horas, pues te mantiene entretenido, sin invitar demasiado a la rejugabilidad.

Como conclusión, me gustaría dividir la recomendación. Si pretendes encontrar una experiencia profunda, como era la intención del título,  te diría que fueras a por otro. En cambio, si quieres un juego de plataformas y puzles divertido y diferente, es muy recomendable, pues eso es lo que más nos ofrece el título.

 

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