Katamari Damacy Reroll – Análisis

Sobre Katamari Damacy Reroll – Análisis

El diciembre pasado, casi por sorpresa, Bandai Namco nos obsequiaba a los usuarios de Nintendo Switch y PC con Katamari Damacy Reroll, un remake HD del Katamari Damacy publicado en 2004 el Playstation 2. Los que ya conocían esta saga tan de nicho, sabrán que lo que propone el juego es ir recolectando objetos con una bola que va creciendo en diámetro. Conforme crezca nuestra bola, objetos más grandes caerán en nuestras redes para cumplir el tamaño objetivo de la misión. Suena a locura japonesa y lo es, pero a la vez funciona genial y nos vamos a sorprender divirtiéndonos como niños rodando una bola por una casa o una ciudad.

El argumento narrativo del juego es que El Rey del Cosmos, una especie de Dios algo cachondo y con mucho morro, ha destruido accidentalmente el cosmos. Tú eres su hijo El Príncipe y tu misión es crear nuevas estrellas y constelaciones con basura del mundo de los humanos. Una premisa simple que nos dejará momentos absurdos y tronchantes por el camino, sobre todo por el personaje de El Rey del Cosmos. Si lo miramos con un prisma más profundo, también sirve como alegoría al mundo consumista en el que vivimos y a la cantidad de objetos inservibles con los que inundamos nuestra vida.

Por eso Katamari Damacy Reroll se centra en las cosas comunes y corrientes. En las fases normales tendremos que hacer crecer nuestra bola hasta un tamaño determinado (por ejemplo 50 cm) recogiendo toda clase de objetos en un tiempo determinado: monedas, chinchetas, galletas, pilas, tarjetas de memoria, pintalabios, zapatillas, animales como pájaros, gatos, ratones… Casi todo lo que podamos imaginar. Una vez que hayamos conseguido el objetivo requerido, el bondadoso Rey del Cosmos nos dejará el tiempo restante para hacer crecer el máximo posible la bola y así establecer nuevos records. Luego tenemos la creación de constelaciones, que son unas fases especiales que nos obligan a centrarnos en un objeto. Para crear la constelación de Cáncer, nuestro objetivo será recoger tantos cangrejos como podamos en el tiempo que nos dan, para la constelación del Cisne será coger huevos que con el tiempo eclosionan y se convierten en pollitos. Todo con mucho humor.

Para quien siga escéptico sobre lo divertido que puede ser este juego con esta premisa tan simple, el primer secreto reside en que tú empiezas teniendo que buscar los objetos más pequeños del escenario, que son los que tu bola puede coger. Te vas chocando con casi todo lo que hay en el escenario, encuentras nuevos caminos, nuevos objetos y cada vez pudiendo captar cosas más grandes. Tendremos que recorrer el escenario varias veces, porque habrá cosas que antes hemos dejado atrás porque no podíamos con ellas, pero que ahora arrastramos fácilmente. Comprobar hasta qué punto podemos hacer crecer el Katamari y cuál es el objeto más grande que podemos arrastrar será una de las cosas más divertidas, llegando hasta el punto de poder arrastrar seres humanos.


El segundo secreto está en los controles. Nada de acelerar con un botón como si de un juego de coches se tratara, sino que usamos los dos joysticks analógicos para ir para adelante y, jugando con cada uno de ellos hacia delante o hacia atrás giraremos en una dirección u otra. A su vez, si pulsamos los dos joysticks El príncipe hará un giro de 180º para cuando tengamos que salir de alguna zona en la que nos hemos atrancado. Este sistema es muy lioso al principio, porque cuesta girar en la dirección que quieres, te equivocas y puede desesperar. Pero tras un tiempo comprendes que es una de las claves del juego y sería demasiado fácil si usáramos lo clásico de un botón para acelerar y el joystick izquierdo para girar. La versión de Switch también ha añadido controles de movimiento, pero para ser sinceros es muy difícil controlar el Katamari con estos y no funcionan bien. No controlas bien cuál es la postura del mando para estar quieto y es difícil frenar.

El apartado gráfico es el más decepcionante del juego. Se nota que se ha hecho un remaster en HD sin mucho esmero y, aunque el diseño de los escenarios y los objetos sigue siendo muy bonito y colorido, se siente que es un juego de hace 15 años. Las mismas sensaciones tenemos en los menús. No hay autoguardado, y nos movemos por las diferentes opciones en un escenario circular que no está a la orden del día, y que solo va a satisfacer a los nostálgicos. En este menú vamos a poder consultar las estrellas y constelaciones que vamos creando y la lista de todos los objetos que hemos arrollado dividido por clases y el porcentaje de ellos que hemos completado. Esta biblioteca está muy bien para los que quieran completar el 100% de objetos.

La música es un elemento importantísimo del juego, con temas originales de todos los géneros. También el humor está presente en la música, con letras que repiten hasta la saciedad la palabra Katamari y con la canción central del juego cantada a capela en el menú principal. No se ha añadido ninguna canción al original, pero no ha perdido nada de frescura en los 15 años. Todos los textos están en castellano, lo que siempre se agradece.

Un remaster que no era del todo necesario, pero se agradece poder volver a vivir joyas ocultas de otras generaciones como estas. Un juego por el que, salvo en el apartado gráfico y los menús, no ha pasado el tiempo en cuanto a frescura y jugabilidad, y aunque te parezca una frikada en su concepto te sorprenderás divirtiéndote como nunca.

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Análisis
  • Katamari Damacy Reroll
    Extrañamente divertidoVeredicto

    El diciembre pasado, casi por sorpresa, Bandai Namco nos obsequiaba a los usuarios de Nintendo Switch y PC con Katamari Damacy Reroll, un remake HD del Katamari Damacy publicado en 2004 el Playstation 2. Los que ya conocían esta saga tan de nicho, sabrán que lo que propone el juego es ir recolectando objetos con una bola que va creciendo en diámetro.

    Lo bueno y lo malo
      • Lo bueno
        • Un título que no ha pasado de moda y es igual de divertido que hace 15 años.
        • El humor del que hace gala.
        • El control con los joysticks, aunque al principio cueste.
      • Lo malo
        • Gráficamente no es un remaster a la altura de los tiempos.
        • Los menús también se sienten anticuados.
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