Fire Emblem: Three Houses – Análisis

Para sorpresa de nadie, después de dos años de vida la Nintendo Switch la sigue rompiendo en todo sentido. El enorme apoyo de empresas third party es una de las grandes razones de su éxito, pero nunca hay que olvidar el inmenso trabajo que pone Nintendo con sus licencias amadas a más no poder. Mario ya brilló, Zelda también, Kirby, Pokémon, Splatoon, y más ya tuvieron sus respectivos títulos, y es uno mejor que otro. Algunas, como Metroid y Animal Crossing, aún no tienen juegos en la consola pero sí que los tiene anunciados. Uno de los pocos nombres first party que todavía no se encontraban entre los títulos disponibles era Fire Emblem…pero eso se terminó el pasado 26 de julio con la llegada de Fire Emblem: Three Houses.

De todas las franquicias que tiene Nintendo, Fire Emblem debe ser una de las menos conocidas. No por bajas ventas, sino porque su estilo de juego (y el género en sí) no es para cualquiera. No es una saga que le mostrás a tu primito de 5 años para que se enganche, ni tampoco para que alguien que no está tan metido en el mundo de los videojuegos entienda de forma rápida.  Es lo que se conoce como “una saga de nicho”. Es por esto que siempre me intriga saber cómo va a hacer Nintendo para atraer nuevos jugadores con su próxima entrega. En 3DS retocaron mucho el sistema de amistad, y gracias a eso lograron salir de un pozo de bajas ventas en este lado del mundo. ¿Qué hicieron en Switch esta vez con respecto a este tema?

La clave de esto, en mi opinión, está al principio del juego. Desde un principio, Three Houses tiene mucha más amistad y relaciones que combates y estrategia en sí. Esto va más allá de la dificultad, que dicho sea de paso, se siente un poco más baja a comparación de las entregas de 3DS. El jugador toma el rol de un personaje prearmado (no hay customización), y a los pocos minutos del inicio consigue la libertad de recorrer un colegio/universidad. En el, la mayoría de los personajes secundarios están libres para conversar, y queda en quien esté jugando qué hacer con ellos para mejorar la relación. Es posible almorzar con ellos, cocinar, ir al coro (sí, algo raro), tomar el té (si, tomar el té), y un par de actividades más. También se pueden realizar side quests (muchas, muchas fetch quest de una punta a la otra del mapa), mejorar las stats del avatar y comprar equipamiento para los combates.

¿Combates? ¿Dije combates? Sí. Lo dejé para explicar después del colegio por el simple hecho de que las primeras 5 horas de juego dejan a los combates como “la parte secundaria”. Diría que de las primeras 5 horas de juego, 4 son en el colegio, y 1 es en el campo de batalla. Obviamente, más adelante cambia, no hay tantos tutoriales y el jugador ya aprende dónde está cada cosa y cómo funciona todo, lo que lleva a que el tiempo en el colegio sea menor, pero no quita que sea lo que primero transmite, y lo que entiendo que Nintendo vio como más importante de transmitir al nuevo público. Para ser un poco más específicos, cada 1 combate hay 3 o 4 sesiones de colegio, 3 o 4 clases (porque tu avatar es un profesor que da clases) y muchas cutscenes de relaciones. En las sesiones estas que digo, el jugador puede elegir: 

  1. Si quiere recorrer el establecimiento.
  2. Si quiere que un profesor especialista le de una clase a su comisión.
  3. Si quiere ir a combatir para subir de nivel o hacer alguna misión secundaria.
  4. Si quiere dormir, que más que nada sirve para que el desempeño de los alumnos en las clases sea mejor.

Como bien dice la tercer opción, es posible combatir más, pero el título no lo pinta como algo necesario, sino que simplemente lo deja como una posibilidad. No digo que esté mal, simplemente me parece que el tiempo distribuido entre colegio y combates está un poco mal balanceado. De hecho, una opción un poco escondida es que absolutamente todo el tiempo libre se haga de forma automática…pero pierde la gracia, y muchas veces esa automatización hace cosas que no queremos.

Dejando esto de lado, es un Fire Emblem hecho y derecho. Los enfrentamientos son tácticos, en escenarios con cuadrillas, niveles, movimientos limitados, por turnos, con objetos y más. Una fórmula divertida y exitosa que, afortunadamente, no tocaron para nada. Queda en manos del jugador dirigir a una pequeña unidad de combate. Hay distintas clases con distintas stats, por ende, con ventajas y desventajas. Algunas clases cuentan con armas que son buenas en combates a distancia, pero que pierden en los mano a mano. Algunas otras pueden volar y saltear obstáculos, pero mueren de un golpe. Hablando de morir, claro que las opciones del juego permiten elegir entre el modo clásico (unidades perdidas nunca regresan…es decir, si mueren, adiós.) o el modo fácil, en donde por más que muera alguien, siempre regresa. Algo nuevo de Three Houses es la posibilidad de usar, de forma limitada, una función de “rebobinar”, es decir, volver el tiempo atrás determinada cantidad de acciones. Una vez más, es bueno para atrapar nuevos públicos, y usarlo es completamente opcional. Una función nueva también es la posibilidad de hacer zoom en el mapa, que de utilidad no tiene nada pero está bueno ver cómo hace parecer a los campos de batalla pues…bueno, campos de batalla, ya que aparecen muchos más NPCs.

El sistema de amistad es igual que siempre: mientras más tiempo comparten dos personajes, más fuerte va a ser su vínculo, y esto resulta en distintos bonus para los combates y diálogos llenos de personalidad, humor y, si involucran al protagonista, amor. 

Pasando un poco más al aspecto técnico, el juego cuenta con varias mejoras cuando lo ponemos al lado de sus últimas entregas. Lo que más resalta es el aspecto gráfico. Estamos hablando de una diferencia de hardware importante, así que es lógico que se vea bien. El tema es que… lo que se ve bien no está balanceado. Por un lado, tenemos los modelos 3D de los personajes: son increíbles. Están casi al nivel de las cutscenes CGI del opening y de los trailers. De hecho, ese es el problema para el resto de este mismo aspecto. Los modelos son TAN buenos que tiene problemas en el resto de las pantallas. Recorrer el colegio puede ser una experiencia de 10 fps o de 30, dependiendo la velocidad en la que avancemos. Si avanzamos rápido, a la Switch le cuesta cargar, y varias veces me pasó de toparme con puertas porque decidieron no abrir. Los combates (mejor dicho, sus cinemáticas) ahora cuentan con más de solo dos personajes, hay muchos npcs de fondo, y eso también le cuesta. 

Es más, los modelos de todos son tan buenos que para mantener una experiencia decente en los diálogos  tuvieron que reemplazar los fondos reales por imágenes lisas de lo que en realidad serían los escenarios. Eso es hasta es gracioso a veces. Es como que los desarrolladores se olvidaban constantemente de los límites de la consola. 

A nivel audio e interfaz está todo igual que siempre. Lo bueno es que podemos elegir las voces en inglés o en japonés, que siempre es algo más que bien recibido. Hablando de voces, vale la pena mencionar que es exagerada la cantidad de voice acting que hay, un gran punto a favor ahí. Todos los estudiantes, profesores y otros NPCs tienen todos los meses varias lineas de dialogo actuadas más allá de las líneas de las cutscenes, hasta da pena saltear un mensaje si aún no terminaron de hablar debido al excelente trabajo de los actores de voz en ambos idiomas. La OST no es la gran cosa. Tiene temas buenos, pero también tiene muchos genéricos. Tema menú, son complejos para alguien nuevo, pero una vez que te acostumbras es bastante rápido, y está todo bien indicado.

Dos críticas que me quedaron con respecto a la historia. La primera, es que al principio simplemente no se siente bien. No logré relacionarme con el personaje principal para nada, y no hubo casi ningún elemento que me haga levantar interés. De hecho, estos empezaron a aparecer como a la sexta o séptima hora de juego. En Fire Emblem Awakening y en Fates, por nombrar un par, la atención del jugador era rápidamente atrapada por elementos de plot sueltos relacionados al protagonistas que eran raros, pero interesantes.  Acá, eso no está. Sos un tipo aparentemente normal, que no tiene ningún problema y que, oh casualidad, justo terminó en una pelea, pero nada raro. 

La segunda, es que es increíble el replay value de este juego. Fire Emblem siempre tuvo buena rejugabilidad, pero acá directamente pusieron tres historias distintas en un solo juego. No se siente una historia dividida en tres, sino que realmente se sienten como tres distintas. Es como lo que hicieron en fates, pero en vez de cobrarte 3 juegos te cobran 1. Obviamente, está lleno de personajes interesantes en las tres rutas. Si elegís una ruta y te gusta alguien de otra, podés conseguirlo igual a la larga, así que es cuestión de elegir y seguir la historia nomás. Por ese lado, la verdad que este elemento solo hace que el juego sea super recomendable.

En conclusión, Fire Emblem: Three Houses tiene algunas decisiones raras y un buen problema con el framerate, pero nada de otro mundo. Si sos un fanático de la saga, tal vez la falta de combates constantes obligatorios y la excesiva cantidad de tiempo libre te juegue en contra, pero nada que realmente saque las ganas de jugar, ya que el resto de la jugabilidad es la de siempre, es decir, muy buena. Por otro lado, si sos nuevo en la saga, Three Houses me parece una gran puerta de inicio. Seas de un bando o del otro, es un juego con rejugabilidad de la buena, así que me parece una buena inversión si buscás un título que dure. Muy recomendado.

Recuerden que el juego ya esta disponible en el Nintendo Store de Argentina 🙂 

Aclaración: Todas las imágenes de la nota fueron tomadas con el modo portátil de la consola. Si bien ya sabemos que la resolución en portátil es pésima, dockeada no cambia tanto el asunto.

Análisis
  • FIRE EMBLEM: THREE HOUSES
    Muy recomendadoVeredicto

    Fire Emblem: Three Houses tiene algunas decisiones raras y un buen problema con el framerate, pero nada de otro mundo. Si sos un fanático de la saga, tal vez la falta de combates constantes obligatorios y la excesiva cantidad de tiempo libre te juegue en contra, pero nada que realmente saque las ganas de jugar, ya que el resto de la jugabilidad es la de siempre, es decir, muy buena. Por otro lado, si sos nuevo en la saga, Three Houses me parece una gran puerta de inicio. Seas de un bando o del otro, es un juego con rejugabilidad de la buena, así que me parece una buena inversión si buscás un título que dure.

    Lo bueno y lo malo
      • Lo bueno
        • Gran puerta de entrada para fanáticos.
        • Mucha rejugabilidad
        • Formula divertida
      • Lo malo
        • Más tiempo libre del necesario
        • Gráficamente está muy bien, pero a la consola le cuesta mantener un framerate decente
        • La historia tarda en ponerse interesante
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