Bloodstained: Ritual of the Night – Análisis PS4

Algo que muchos desconocen es que durante más de quinientos años la azotea del Castillo de Komine dominó la silueta de la ciudad de Shirakawa, como una fornida fecha que apuntaba a los cielos. El castillo fue destruido en 1868, incendiado durante la Batalla de Aizu; y exactamente cien años después del sangriento asedio nació Koji Igarashi. Para el joven Koji, que miraba con curiosidad las ruinas desde la ventana de su dormitorio, el atractivo del castillo no estaba en los secretos históricos que se escondían en el subsuelo, sino en las aventuras que se podían encontrar entre sus escombros.

Cuando era un adolescente, sus padres le regalaron una cámara de vídeo barata. Ese fue el empujón que necesitaba para adentrarse en las ruinas del castillo y filmar todo lo que vio. Volvería allí casi todas las mañanas, cada vez adentrándose un poquito más en su misterioso interior. Pero no sería la última vez que Igarashi volvería a un castillo abandonado para desenterrar una nueva aventura. Como podéis ver su experiencia juvenil se asimila mucho a la mecánica de sus juegos. Y es que pensar en Koji Igarashi en pensar irremediablemente en Castlevania, eso es algo que todos sabemos. Y no es que la saga vampírica por excelencia creadora, junto con Metroid, de un género propio naciese de su mano. Castlevania apareció mucho antes de que el interviniese en la franquicia, concretamente en 1986, desarrollada por Konami para Nes y MSX. En Europa llego como Vampire Killer y luego hubo otros títulos en la generación de los 16 bits como Super Castlevania 4. Pero si alguno de ellos es el más reconocido y amado por el público es sin duda Castlevania: Symphony of the nigth. Y fue ahí donde nuestro querido IGA se cubrió de gloria.

Desde entonces, el género de la exploración bidimensional no ha dejado de avanzar con títulos de enorme factura técnica y jugable. Pero IGA aun tenía algo que decir al respecto. Volvía a la carga con un nuevo proyecto bajo el brazo llamado Bloodstained; y pedía a sus fans que depositaran su confianza económica en este título, a través de un Kickstarter, que en tan solo un día había recaudado un millón de dólares y que su campaña se saldó con 5,5 millones de dólares, siendo todo un record para este tipo de negocio. Ninguno de los jugadores que se haya lanzado a los brazos de lo nuevo de Igarashi pedía que fuese un referente del Metroidvania; pero si se le pedía ser un referente en el elenco de sus obras y estoy convencido que Bloodstained ha logrado el objetivo. Un gran título a disposición de todas las plataformas y que salió a la luz el pasado 18 de Junio.

Nos situamos en el siglo XIX, donde la Revolución Industrial preocupa al gremio de alquimistas temerosos de que esta evolución tecnológica les arrebata su poder. Por ello, y para demostrar su importancia en la sociedad, no dudarán en sacrificar a niños para abrir un portal al infierno en un mero intento de asustar a la población invocando demonios que pongan en jaque a los humanos y se vean obligados a acudir a las fuerzas arcanas del gremio. Bloodstained nos pone en el papel de Miriam, una de las niñas huérfanas que fue acogida por el gremio de alquimistas y a la que sometieron a infinidad de experimentos, de tal manera, que acabó siendo utilizada como catalizador para la invasión de estos demonios, capaz de asimilar los poderes de los monstruos a cambio de una progresiva cristalización de su cuerpo, comúnmente conocido como ligafragmentos.

Miriam acaba cayendo en un sueño profundo de 10 años y al despertar, descubre que Gebel, amigo y antiguo compañero ligafragmentos, ha perdido la cabeza y acaba siendo corrompido por el poder de uno de los más poderosos demonios del infierno, Gremory. Por ello, huye al castillo de los demonios, dispuestos a resucitar a Bael, rey de los susodichos, y de esta manera causar el fin de los tiempos y vengarse del gremio de los alquimistas y las atrocidades a las cuales le sometieron a él y a otros tantos niños. Miriam se arma de valor y pone rumbo al castillo de Gebel para poner fin al asunto y, de paso, cumplir una vieja promesa. Pero no viajará sola. A su lado estarán Johanes fabricador de todo tipo de recursos y armas y Dominique sirviente de la iglesia.

La historia no es el punto fuerte de Bloodstained, principalmente porque no deja de ser una repetición de unos acontecimientos que conocemos de memoria pero utilizando otros nombres. Quizás donde más se sale de lo habitual es en la inclusión de diarios opcionales que podemos encontrar repartidos por todo el castillo, y que arrojan luz sobre el trasfondo de la trama. Como es más que evidente, Bloodstained no pretende revolucionar nada, bien podría ser un capítulo apócrifo de la saga. De hecho si me dijesen que Miriam en realidad se apellida Belmont, no me sorprendería nada. Fácilmente podría pensar que sus creadores habrían abierto un nuevo arco argumental entre algunos de los siglos vacíos de la saga más popular de cazavampiros de la historia del videojuego. Aún así, la aventura es realmente interesante desde que se inicia en un Galeon y nos enfrentamos al primer jefe hasta su conclusión final. Como es normal en este género su duración varía entre las 8 y las 15 horas dependiendo de los finales que hayas desbloqueado y del armamento que te hayas parado conseguir. El un título muy rejugable y adictivo por lo que esas 15 horas podrían ampliarse más aún si uno pretende conseguirlo todo al 100%.

Quien haya jugado cualquier Castlevania o a cualquier Metroid en 2D sabrá cómo se juega a Bloodstained y entenderá los mecanismos desde el primer minuto de juego. Es por ellos, por lo que lo más común a la hora de definir este género es llamarlo Metroidvania o, más técnicamente hablando, exploración bidimensional. Yo me voy a salir de la convención general y lo llamaré Igavania. No, no es que nuestro querido IGA haya revolucionado el género en cuestión; más bien porque la intención del juego, desde su mera concepción, no ha sido otra que ser, precisamente, un videojuego que siguiese las bases de las obras de este creador. Hoy día entiendo que hay otros juegos del género más contemporáneos capaces de aportar elementos más modernos y refinados en lo jugable, como pueden ser los casos de Dandara o Katana Zero. Pero la intención de los desarrolladores ha sido no alejarse de unos marcadísimos cimientos que se han mantenido firmes por expreso deseo de sus mecenas en Kickstarter. Todos, jugablemente hablando, querían de Igarashi un castlevania de la vieja escuela. Y así se siente tanto a la hora de coger el mando como recorrer los escenarios que se abren ante nosotros, pues como es natural, el castillo es el principal protagonista del título.

La mecánica es la de siempre en estos juegos. Tendremos que acceder a distintos ítems y habilidades que te permitirán desbloquear nuevas zonas del mapa, de tal modo que estaremos constantemente avanzando y retrocediendo, a veces a pie y otras usando portales de viaje rápido. Sobre todo porque como buen juego de corte tradicional, se nos dará muy pocas pistas de cuál es nuestro próximo destino, y eso nos lleva a explorar los recovecos del mapa que aún no hayamos visitado con la esperanza de encontrar alguna ruta nueva a la que ahora podemos acceder con una habilidad concreta, conseguir algún objeto especial que necesitemos en otra punta del castillo, y un largo etcétera.

Miriam tiene a su disposición numerosas armas, desde espadas de corto y largo alcance a diferentes armas de fuego, mandobles, armas mágicas con efectos diversos (como fuego o rayo), dagas, látigos o incluso botas para hacer uso de su dominio de las artes marciales. Todas las armas están muy bien diferenciadas entre sí y la forma de jugar varía mucho de unas a otras, ya que algunas son más pesadas y otras más ligeras. A ellas se les suma el equipo, con ropa, complementos para la cabeza, anillos y otros accesorios que mejoran diversas estadísticas del personaje, proveyéndole de un aspecto rolero donde podremos subir de nivel. Gracias a nuestros compañeros de viaje, en nuestro campamento base, podremos fabricar nuevo equipo a partir de los materiales que consigamos explorando el mapa del juego, así como cocinar diferentes platos que nos aumentará la vida o algún efecto secundario y, por si fuese poco, aceptar misiones secundarias, aunque estas estén centradas mayormente en acabar con enemigos, prepararle platos a una anciana o llevarle objetos a una mujer para enterrar a los caídos en la invasión de los demonios.

Hasta aquí todo normal en un juego de estas características; pero los desarrolladores se las han ingeniado para crear una serie de habilidades como elemento innovador. Y es que Miriam deberá ir adquiriendo y mejorando técnicas según avanza la partida. Existen 2 formas de conseguir estas técnicas. La primera y más importante es absorbiendo los poderes de los enemigos a los que se enfrenta mediante el poder de sus cristales. Es decir, que cuando acabemos con los enemigos podremos recibir de ellos sus principales habilidades a través de fragmentos de cristal. Cada enemigo tiene una y la consigues de forma aleatoria al acabar con ellos. La variedad de magias es enorme, aunque muchas veces se abuse de que el poder que te da un rival sea la invocación de este monstruo como fragmento disparador. Aún así, el juego consigue picarnos para completar la colección de fragmentos de todos los seres del castillo. Como los pokemon, si eres capaz, hazte con todos.

Los fragmentos se separan en seis tipos distintos, disparador (que se invoca con un botón y ejecuta un ataque), efecto (que provoca un efecto concreto sobre un elemento del escenario o la propia Miriam), direccional (un movimiento defensivo u ofensivo que podremos dirigir con el stick derecho), encantado (habilidad pasiva que mejoras las estadísticas de la protagonista), familiar (de los mas interesantes, pues se trata de una invocación que te ayudará a luchar acompañándote sin coste alguno durante toda la aventura) y habilidad (que otorga nuevas mecánicas como doble salto o la capacidad de bucear). Como pasa con las armas, también podremos mejorar los fragmentos con los distintos objetos que logremos al acabar con cada enemigo. Completar todo al máximo será una tarea titánica, por lo que tendremos que tirar, obligatoriamente del modo New Game Plus y los modos de dificultad más elevados.

La segunda manera de conseguir habilidades es a través de las bibliotecas, las cuales, al leer sus libros aprenderemos nuevas técnicas de combate para nuestras armas. De tal manera que si hacemos medias lunas u otros combos típicos de los juegos de lucha, nuestro personaje ejecutará un arte marcial que a cambio consumirá un poco de nuestro mana. Además, el juego cuenta con secciones absolutamente desafiantes, y encontrarás en algunas zonas del castillo rivales durísimos dispuestos a poner a prueba tu habilidad y tus fragmentos. La ascendente dificultad, de hecho, te obligará a improvisar y probar el sistema de atajos o accesos rápidos, que te permite crear distintas construcciones de Miriam con armas y fragmentos distintos para poder cambiar de habilidades rápidamente sin tener que pasar por las opciones del juego.

Por otra parte, ha habido muchas críticas de los jugadores sobre el pobre apartado visual que el juego mostraba al comienzo de su desarrollo, pero el tiempo y un poderoso Unreal Engine 4 ha mejorado mucho entre lo visto en pruebas pasadas y lo lanzado en el juego final. Salta a la vista, la calidad gráfica en situaciones de lluvia o el fondo de algunos escenarios, que desbordan creatividad y detallismo. Destaco especialmente, el diseño artístico de la zona oriental inspirada en el Japón feudal o la zona del tren. El mapa es muy grande y los tiempos de carga no son nada pesados.

Esto no quita que a nivel gráfico y artístico Bloodstained no sea algo descuidado. Por ejemplo, he dado con situaciones en la que el juego se quedó paralizado en mitad de un combate durante 1 o 2 segundos; o que más allá de personajes como Miriam y Zangetsu o algún que otro más, el resto de personajes protagonistas o antagonistas, van cortos de animaciones y de un buen diseño a la altura de la protagonista. El bestiario (especialmente el de los jefes finales) no me ha parecido tan espectacular como otros títulos del señor Igarashi. Las escenas cinematográficas se resienten por su baja calidad. Son varios puntos negativos que están presentes pero no quiero que me mal interpretéis. Bloodstained cumple, y estos pormenores os parecerán minúsculos cuando estéis disfrutando de esta aventura.

En el apartado sonoro no falla a su cita la incombustible Michiru Yamane, la cual, tiene a sus espaldas melodías en grandes títulos como Contra, Sparkster, Suikuden u otros títulos de la saga Castlevania. En Bloodstained, aunque no haya realizado su mejor trabajo, ha logrado dotar al juego de su característico talento, con melodías que nos transportan a la era de los grandes Castlevania. Destaco Call of Eternity y sus envolventes voces en coro, King of Kings por su epicidad o Autumn’s Desolation que mezcla el metal más roquero con tintes asiáticos muy bien compuestos. Yamane y su equipo han demostrado ofrecer una variedad de géneros y melodías para el software excelente. El doblaje viene con voces en japonés o en inglés. Personalmente me que quedo con el doblaje angloparlante solo para destacar la inconfundible voz de David Hayter, en su regreso triunfal como Zangetsu.

Conclusion

Cuanto antes dejemos esto claro, mejor: Bloodstained es Castlevania. Puede que lleve otro nombre, que no esté amparado por Konami, que haya sido financiado a través de Kickstarter, pero lo que Koji Igarashi ha logrado junto a al resto del equipo de ArtPlay, 505 Games y la ayuda de todos los patrocinadores es, a todas luces, una nueva entrega de la saga Castlevania. Y no lo esconde en ningún momento. Cierto es que no innova en absoluto y que la fórmula es la misma de siempre, pero es que es eso precisamente lo que pedíamos sus fans y los mecenas que apoyaron el Kickstarter en su momento. Y aunque sea la fórmula de siempre, está refinada de maravilla. Un claro ejemplo de que la Old School no envejece.

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