Bloodroots – Análisis

El oeste está de moda dentro del sector de los videojuegos. La verdad que los juegos que trataban de recrear esa época que todos hemos vivido en mayor o menor medida gracias a los Westerns han estado siempre presentes en nuestras consolas. Desde Outlaw en Atari, pasando por el árcade de Konami que también paso por MegaDrive y Super Nintendo Sunset Riders, o títulos más recientes como GUN, la saga Call Of Juárez, y por encima de todos ellos Red Dead Redemption que ha elevado al Western a lo más alto también dentro del mundo de los videojuegos.

La tendencia creada por el título de Rockstar no ha pasado desapercibida para el resto de desarrolladores, y es por ello que en los últimos tiempos hemos recibido el anuncio de varios títulos ambientados en el lejano y a veces salvaje Oeste.

Hace no mucho analizábamos Hunt: Showdown, a finales del año pasado también tuvimos unas primeras impresiones de un título como West of Dead, y hoy el juego que presentamos es Bloodroots, un título ambientado en el Oeste más salvaje, en el que nos vemos inmersos en una aventura repleta de acción en la que lo único que nos va a preocupar es matar a todo lo que se nos ponga por delante.

Paper Cult estudio situado en Montreal y que hasta la fecha únicamente tenían en su curriculum el juego lanzado en Steam, Fat Mask, son los encargados de traernos este Bloodroots. Con su trabajo demuestran la creciente importancia que a lo largo de toda la generación han ido adquiriendo los desarrollos indies, y como muchos de ellos pese a volar por debajo del radar durante gran parte de su desarrollo a la hora de su lanzamiento, se convierten algunos de ellos en grandes sorpresas que merecen toda nuestra atención y mucho de nuestro tiempo para poder disfrutarlos.

Bloodroots es un juego que no destaca por su historia. En ella manejamos a Mr. Wolf un forajido al que como por lo visto en otras obras que comparten espacio temporal, era costumbre en la época sus “compañeros” de banda le traicionan y le asesinan. O por lo menos eso es lo que ellos creen. Tras dejarle medio moribundo, nuestro personaje logra mantenerse con vida, y cual Di Caprio en El Renacido, reúne fuerzas para buscar su venganza. Como se puede ver, ni es la mejor historia, ni es la más original, pero Bloodroots no va por ahí.

No es un juego que quiera sumergirnos en ningún realidad paralela, ni dejarnos pensando durante horas, ni boquiabiertos delante de nuestra pantalla. No, Bloodroots apuesta por lo que es la definición tradicional de lo que es un juego, que según los diccionarios, un juego es la  “Actividad que se realiza generalmente para divertirse o entretenerse y en la que se ejercita alguna capacidad o destreza”, y precisamente eso es lo que Bloodroots, diversión y entretenimiento a lo bestia, y que nos va a requerir de destreza para ir aprendiendo de nuestros errores para así poder seguir avanzando en busca de nuestra ansiada venganza. Una venganza que por muy pacíficos que seamos no paramos de buscar, ya que el título es especialmente adictivo y encuentra nuestro lado más salvaje para no querer dejar de matar en ningún momento.

En lo que al apartado gráfico se refiere, Bloodroots muestra una estética Cartoon bastante reconocible. Los que estén familiarizados con muchas de las series del canal Cartoon Network rápidamente se darán cuenta de donde viene la inspiración para crear el mundo y los personajes que vamos a poder disfrutar a lo largo de las aproximadamente 8 horas que pasaremos aniquilando a todo lo aniquilable a lo largo y ancho del salvaje Oeste.

Este estilo gráfico se antoja muy acertado para disfrutar del juego, y la paleta de colores en la que predominan los tonos pastel de las áridas zonas desérticas del Oeste Americano, no duda en cambiar a tonos más fríos cuando la aventura sucede al anochecer o en zonas montañosas más heladas, o incluso tonos más vivos cuando visitamos determinados bosques. Pero lo que es una seña de identidad que se repite en todas y cada una de las localizaciones es como a nuestro paso todo se va tiñendo de rojo, ya que las salpicaduras de sangre terminan por cubrirlo todo.

Todo ello desde una vista isométrica que va acercando o alejando la cámara a medida que nos encontremos con zonas con mayor o menor número de enemigos.

Ahora bien, la parte más representativa y la más destacada de Bloodroots es su jugabilidad. Como ya hemos repetido un par de veces, el juego de Paper Cult es entretenido a más no poder, y en contra de lo que pueda parecer no todo es acción y mamporros a diestro y siniestro, antes de empezar cada sección conviene echar un ojo a lo que tenemos por delante para organizar como lanzarnos para terminar con todos los enemigos en pantalla.

La forma de jugarlo recuerda mucho a Hotline Miami, prácticamente todos los enemigos mueren con un golpe, lo mismo que nos sucede a nosotros, así que debemos mentalizarnos para morir sin parar, lo bueno es que al instante volvemos a aparecer al inicio de la sección en la que nos encontrábamos en el momento de la muerte.

El juego esta estructurado en diferentes actos, que nos llevan a encontrarnos con nuestros antiguos compañeros de banda, que hacen las veces de jefes finales, siendo estos un soplo de aire fresco, ya que aquí encontramos un cambio en la mecánica de matar. Además al terminar cada acto, recibimos una puntuación y una nota en base a las muertes causadas y recibidas y la forma de como hemos conseguido cada muerte, ya que aquí encadenar infinitos combos matando a enemigos de manera consecutiva aumentará nuestro marcador final, y esto supone un acierto, que hace que nos piquemos tratando de obtener mejor nota final, y que dota a Bloodroots de una gran rejugabilidad.

Los controles del juego son bastante simples también, únicamente utilizaremos tres botones, uno para saltar, otro para coger las armas y el tercero para atacar. Los saltos tienen su importancia, y no siempre están bien implementados ya que a veces pulsando únicamente el botón de salto, no terminamos aterrizando donde nos gustaría y donde teníamos pensado, sin llegar a molestarnos en exceso.

Pero donde más vamos a disfrutar en Bloodroots es con nuestras armas. El arsenal del que hace gala el juego se acerca al infinito, resulta imposible que hubiésemos imaginado que objetos que vamos a utilizar a lo largo del juego pudieran siquiera ser imaginadas como armas, pero en Bloodroots, esto sucede.

Como digo, el arsenal es extenso y variado a más no poder. Revólver, arco y flechas, hacha, martillo, serruchos, sierras, gancho, espada, dos espadas simultaneas, jarrones, lámparas de aceite,caña de pescar, sartenes, cacerolas, lanzas, peces, verduras y hortalizas de todo tipo, sí, se puede matar con una zanahoria, fardos de paja, carros repletos de paja también, barriles, ruedas, cuerpos desmembrados que acabamos de matar, remos, escaleras,… como se puede ver, cualquier cosa que uno pueda imaginarse e incluso lo inimaginable sirve como arma en Bloodroots.

Dentro de todas estas armas, se pueden dividir en varios grupos. Algunas son arrojadizas, otras como la escalera y el remo, hacen las veces de pértiga para también ayudarnos a realizar grandes saltos. Aparte de esto, algunas son de usar y tirar, y otras, generalmente las que más se asemejan a lo que entendemos como arma, como espadas, hachas y similares, sirven para ser usadas tres veces. Y también al atacar actúan de manera diferente, ya que las espadas y algunas lanzas por ejemplo, nos lanzan hacia adelante, lo que también nos sirve para sortear ciertos obstáculos o saltos, pero es recomendable no usarlas cerca de zonas susceptibles a que nos caigamos al vacío, porque no seremos capaces de frenar.

Teniendo que cambiar de arma constantemente y a pesar de que prácticamente a cada paso encontramos algo susceptible de ser utilizado como arma, y también pese al frenetismo que muestran los combates, conviene no lanzarse a los mismos a lo loco. En Bloodroots conviene pensar alguna estrategia previa, aunque es muy probable que el mejor método para ir avanzando sea el ensayo error, ya que las múltiples muertes que vayamos sufriendo nos servirán como aprendizaje de cómo afrontar cada sección, en la que no debemos dejar a nadie con vida.

Bloodroots no tiene una dificultad excesiva, aunque tampoco es un paseo, y como decía anteriormente, el interés por mejorar nuestros resultados, de ser capaces de superarnos en cada partida, es lo que invita a jugar una y otra vez cada acto del juego. A lo largo de la aventura iremos obteniendo algún sombrero que nos aportará alguna ventaja, pero solo podremos beneficiarnos de ellas en los actos que ya hayamos superado.

También como reto, tenemos algunos lobos repartidos por todo el juego, que no serán nada fáciles de localizar.

El juego no cuenta con voces, pero si viene traducido al castellano, aunque la traducción deja bastante que desear. No impide que nos enteremos de la historia, pero algunas expresiones o palabras parece que han sido traducidas por el traductor de Google, sin aportarle nada de contexto, y dejan frases carentes de sentido o cohesión, aunque como digo debido a lo ligera que es la historia no es un problema demasiado grave.

En cuanto a la música aguanta el ritmo de la aventura, pero en ningún momento llega a destacar ni aparece ninguna melodía que resulte especialmente pegadiza. Es en los efectos sonoros, como suena cada arma que utilicemos o los distintos impactos, donde mejor funciona el apartado sonoro del juego.

Bloodroots en definitiva es un videojuego que nos recuerda que esta afición para ser disfrutada no necesariamente necesita de los gráficos más realistas, ni una historia que remueva conciencias, ni tan siquiera una dirección artística que nos enamore. Con poseer una mecánica divertida, y entretenida generalmente puede bastar para hacer una experiencia de lo más entretenida, que nos anime a jugar sin mirar en el reloj, y sin necesidad de pensar en nada demasiado profundo, evadiéndonos de todo en partidas rápidas y sobre todo muy salvajes. Aunque queda avisado que pese a ser un título ideal para partidas rápidas cuando tengamos un rato no demasiado grande, una vez entremos en Bloodroots será complicado querer soltar el mando.

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