Blasphemous – Análisis

Si Konami y From Software hubiesen deseado tener un hijo, seguramente este se hubiese llamado Blasphemous y también hubiesen esperados que la gente de The Game Kitchen le dieran su toque personal colocando una narrativa que gira en torno al folklore religioso español, país de origen del estudio.

Blasphemeando por un juego

Blasphemous toma prestada mecánicas de la saga Castlevania y Dark Souls. Tan así que el juego comienza con nuestro personaje, “The penitent one“, despertando en la cima de una pila de cadáveres, todos con aspecto similar al nuestro y sin comprender del todo en la situación en la que se encuentra. 

Por lo visto seríamos el último ser con vida que forma parte de “The Bortherhood of the silent sorrow” nombre que lleva el lugar en donde comienza nuestra aventura junto a “Mea Culpa“, nuestra espada y compañera de aventuras a lo largo de toda la trama. No nos será posible utilizar otra arma, pero si podremos personalizar su corazón y obtener distintas bonificaciones y penalizaciones, como buen juego basado en el mundo Dark Souleano, para obtener una bonificación algo malo te tengo que dar.

Es posible subir de nivel a Mea Culpa, para esto es necesario ir derrotando a los distintos Jefes/Bosses, que si bien son un poco complicados, una vez que le agarramos la vuelta, nos da la sensación de que no eran tan jodidos como pensábamos. No he logrado corroborar si realmente hace más daño al momento que sube de nivel, solo se que esto nos habilitará la chance de desbloquear ataques. Para esto deberemos gastar “Tears of atonement”, nombre que lleva la moneda del juego.

Además de utilizar estas “lagrimas” para incrementar nuestro poder, también podremos comprar items en los distintos vendors del juego, curar nuestra culpa o llenar las potas de HP. Dato importante recuerden el lugar en donde hayan visto al Vendor NPC, porque en el mapa no va a figurar. Esto aplica también a NPCs o sitios que consideremos de interés.

No solo tendremos la misma espada durante toda la partida, sino que la personalización es prácticamente nula. Contamos con un rosario, al cual le deberemos ir desbloqueando los slots con un item, que solo encontré dos veces; una reliquia a la que solo logré conseguir un único ítem que me permite hablar con fantasmas y saber un poco más sobre el lore del juego. Por último llevamos una especie de biblia denominada “Prayers”, que nos permitirá equipar los distintos ataques especiales.

Como buen Metroidvania, el mapa es gigante, repleto de bichos, con millones de recovecos que se conectan entre sí, y en este caso, con varios pasadizos secretos que generalmente nos recompensará con algún ítem que nos sirva para “mejorar” a nuestro personaje.

La jugabilidad es bastante frenética, como todo buen hack and slash 2D, debemos calcular a la perfección nuestros movimientos, un paso en falso puede terminar en ser asesinado por alguno de los tantos enemigos en el mapa, caer al vacío o a un hermoso pit de espinas que nos dejaran instantáneamente con nuestro HP en 0. Acá hay otra penalización al mejor estilo Dark Souls, cada vez que morimos nuestro personaje empieza a sentir culpa, lo que lo limita a poder cargar la barra de poder o barra de “Mana”. Esto es acumulativo, por lo que si la pifiamos mucho podremos quedarnos sin poder alguno. La forma de librarnos de la culpa es al recuperar nuestro “cuerpo”, cuando matamos a un boss o hablando con unas estatuas que andan por ahí y que por una módica suma de lágrimas, limpian todos nuestros pecados. 

Arte Blasphemo

Blasphemous nos trae un pixel art que es perfecto, cada elemento que se ve en pantalla nos transmite esa energía que ayuda a que uno se sumerja por completo en el mundo planteado. Plagado de detalles, desde el ítem más ínfimo que podremos obtener, pasando por las animaciones de nuestro personaje y enemigos; inclusive las cinemáticas son una cosa de locos.

La música es otro gran componente que se destaca, acompañando a la perfección cada paso que damos y cada combate vívido. Tan excelente es, que mientras escribo estás líneas la tengo de fondo.

La narrativa es el último factor de este trío artístico que convierten a Blasphemous en uno de los mejores juegos en este 2019. Esta se asemeja mucho a la narrativa Dark Souleana, el lore en los items, NPCs que están desperdigados por el mundo nos cuentan sobre su pasado, sobre cómo era todo antes, algunos otros nos darán pequeñas “sidequest” que ampliarán nuestro conocimiento sobre la historia.

Conclusión

Blasphemous es una obra de arte por dónde se lo mire. Si bien la gente de The Game Kitchen toma prestada mecánicas de los títulos de From Software y del clásico de Konami, este posee vida propia. Nos asegura fácil unas 10 horas de juego para ir revoleando la espada a diestra y siniestra, y tratar de descubrir quién somos, cómo llegamos ahí y qué carajo es lo que pasa en este mundo repleto de referencias al Folklore religioso español.

Por ahora la única contra que le encontré, es la necesidad de si o si tener que usar un joystick en su versión de PC, ya que las teclas que vienen por defecto son bastante incómodas y el juego no cuenta con la posibilidad de utilizar el mouse. Si disfrutan de este tipo de géneros, es que vayan ya mismo a su tienda amiga, busquen Blasphemous y le den de lo lindo, porque no se van a arrepentir en lo más mínimo.

 

Análisis
  • Blasphemous
    ArteVeredicto

    Blasphemous es una obra de arte por dónde se lo mire. Si bien la gente de The Game Kitchen toma prestada mecánicas de los títulos de From Software y del clásico de Konami, este posee vida propia. Nos asegura fácil unas 10 horas de juego para ir revoleando la espada a diestra y siniestra, y tratar de descubrir quién somos, cómo llegamos ahí y qué carajo es lo que pasa en este mundo repleto de referencias al Folklore religioso español.

    Lo bueno y lo malo
      • Lo bueno
        • La jugabilidad
        • El apartado artístico
      • Lo malo
        • Requerir de un Joystick para poder jugarlo bien
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